La Edad Moderna, tercero de los periodos históricos en los que se divide convencionalmente la historia universal, comprende desde el siglo XV, bien con la caída de Constantinopla en 1453, bien con el descubrimiento de América (1492); hasta el siglo XVIII, con las denominadas revoluciones atlánticas (la estadounidense en 1776 y la Revolución francesa en 1789).
Se corresponde al período en que se destacan los valores de la modernidad (el progreso, la comunicación, la razón) buscando el espíritu basado en la Edad Antigua identificada como Época Clásica.
Durante el Renacimiento (el concepto «Renacimiento» fue atribuido al historiador Jacob Burckhardt por definirlo como un renacer de la cultura clásica) se produjeron importantes cambios culturales, científicos y socioeconómicos.
Fruto de grandes hitos como la invención de la imprenta (a mediados del s. XV por Gutenberg), los descubrimientos de nuevos mundos, y el pensamiento humanista; se produce el avance de las ciencias sanitarias, entre ellas las terapias físicas. Su acción terapéutica y fortalecimiento corporal fue consolidándose gracias al mayor conocimiento anatómico.
Los hospitales se profesionalizan, hay una mayor participación de los poderes civiles y se modifica su arquitectura, siendo más grandes y de disposición cruciforme.
Durante la época Barroca, las ciencias de la salud se caracterizaron por una evolución desde la tradición antigua (galenismo modernizado y sistematizado) hasta la renovación y revisión del mismo (empirismo, mecanicismo, etc.)
Surgen nuevos enfoques médicos: por un lado se encuentran los defensores de la iatrofísica, apoyados en Descartes y Galileo; por otro, los seguidores de Paracelso, promotor de la iatroquímica.
El apunte de
**D. Manuel A. Valls Barberà**
Profesor Jubilado de la Universidad de Valencia y primer Director Departamental de Fisioterapia en España
¿Cómo llega este proceso de creación de las Universidades a la ciudad de Valencia?
Cinco siglos han transcurrido desde que los Jurados de la ciudad de Valencia, proclamaron las Constituciones que tenían que regir el nuevo Estudio General. Después de la compra en 1493, de las casas y huertos adyacentes situados en la actual calle de la Nave, se encargó al célebre arquitecto Pere Compte, la construcción del edificio que albergaría los estudios.
El 30 de Abril de 1493, los Jurados de la Ciudad de Valencia: Jaume Valles, Damiá Bonet, Bernat Vidal, Lluís Amalrich, Pere Belluga, junto al Notario Bernat de Asís; redactaron y acordaron unas constituciones para el establecimiento y buen gobierno de el Estudio General. Así, se acordaba:
«Que se escriba al Nuestro Santo Padre, suplicando a su Santidad que dé y otorgue al dicho Estudio General, gracia o bula para hacer, Doctor, Bachiller y dar cualquier grado, así propiamente como es hoy en la ciudad de Bolonia o de Lleida; además de escribir y suplicar a la Majestad del Rey Nuestro Señor, que dé y otorgue el privilegio o gracia».
El 23 de Enero de 1501, el Papa Alejandro VI, firmó en Roma la bula de aprobación definitiva confirmada con la promulgación del Privilegio de fecha 16 de Febrero de 1502 por parte del rey Fernando II el Católico (promulgada y sancionada por la autoridad civil y eclesiástica).
Pero la Universidad ya funcionaba desde junio de 1500, aunque la inauguración oficial se produjo el 13 de octubre de 1502, con gran solemnidad y en medio de grandes festejos.
Por todo ello, el 30 de abril de 1999, se celebró el quinto centenario de nuestra Universidad en un gran acto en la Lonja de Valencia y se desarrollaron multitud de actos culturales y científicos durante el citado año.
Época de los novatores, término que se utilizaba para designar a aquellas personas que querían innovar en el pensamiento y la ciencia.
Fue principalmente un grupo de médicos que se oponían a la enseñanza escolástica y apostaban por el empirismo y el racionalismo.
En 1687, año clave del movimiento científico «Novator», Juan de Cabriada publica en Madrid el primer manifiesto de renovación médica titulado «Carta filosófica médico-chymica», con un nuevo espíritu innovador y una crítica del método escolástico con la exigencia de la experimentación, por lo que suscitó muchas críticas a favor y en contra. Ese mismo año el artista valenciano Crisóstomo Martínez viajó a París para finalizar su Atlas Anatómico, reconocido como uno de los primeros tratados europeos de microscopía anatómico-ósea.
Relación de autores de la Era Moderna influyentes en la medicina física:
– **Andrea Vesalio**, médico flamenco de Carlos V y de Felipe II, autor de la obra anatómica «De humani corporis fabrica» (1543).
– **Luis Lobera de Ávila**. Sanitario al servicio del emperador Carlos V, recomendó e hizo varias obras sobre los beneficios de la hidroterapia y los ejercicios terapéuticos.
– **Leonardo Fucs**. Médico y botánico alemán que reguló la aplicación del ejercicio saludable en su obra «Institutione Medicae»
– **Mercuriali de Farli**, Autor de «De Arte Gimnastica» que recoge observaciones sobre el ejercicio y sus efectos curativos. Enlaza la Educación Física clásica con la moderna.
– **William Gilbert**, médico de la reina Isabel I de Inglaterra. Introduce los efectos del magnetismo en «De Magnete Magnetisme Corporibus»
– **William Harvey**. Descubridor de la teoría de la sangre, contradiciendo la teoría clásica de los humores. Este anatomista británico descubrió el movimiento circular de la sangre situando al corazón como centro de dicha circulación.
– **Joseph Du Chesne**. Médico del rey Enrique IV de Francia, experto en Fitoterapia y discípulo de Paracelso. En su obra recomendaba el ejercicio para fomentar la salud.
– **Fabricius Hildanus**. Considerado como el padre de la cirugía alemana, fue el primero en describir un raquis escoliótico y diseñó un artilugio a modo de corsé para corregir deformidades del raquis.
– **Francis Glisson**. Médico inglés que describió la enfermedad infantil del raquitismo. Creó un tratamiento del raquis por medio de suspensión cefálica (la fronda de Glisson).
– **Simon André Tissot**. Primo de Clément Joseph Tissot. Médico por la Universidad de Montpellier y profesor del Colegio Médico de Losanna, destacó por sus aportaciones a la Hidroterapia, la Climatoterapia y la Electroterapia. Además publicó varios libros sobre terapias físicas en el trabajo y en patologías respiratorias.
*Antonio Gazio de Padua* fue un médico italiano nacido en 1449, profesor de Medicina en la Universidad de Padua y médico personal del rey Segismundo I de Polonia.
Su obra más conocida, Florida Corona, publicada por primera vez en Venecia en 1491, constituye una recopilación del conocimiento médico clásico procedente de Hipócrates, Galeno y Avicena. El tratado aborda los principios de una vida saludable, incluyendo el sueño, el ejercicio, la higiene, la sexualidad, la alimentación y el uso racional de los fármacos.
Gazio dedicó especial atención a la dieta, describiendo las propiedades de los alimentos, sus formas de preparación y el papel de bebidas como el vino en la salud. Aunque concebida como una obra más divulgativa que académica, Florida Corona destaca por integrar las tradiciones médicas árabes, judías y occidentales, convirtiéndose en un puente entre la medicina medieval y el pensamiento renacentista.
La figura de *Giovanni Michele Savonarola* destaca en la transición entre la medicina medieval y la del Renacimiento al alejarse del pensamiento escolástico que dominaba la práctica médica de entonces.
Nacido en Padua en 1385, Giovanni estudió y posteriormente ejerció como profesor en su prestigiosa Universidad, uno de los principales centros del conocimiento europeo del siglo XV.
Humanista y científico, Savonarola mantuvo una profunda influencia de los grandes médicos de la Antigüedad, como Hipócrates y Galeno, así como del legado de Avicena, pero incorporó una visión más práctica basada en la observación y la experiencia clínica.
Como médico de la corte de Nicolás III de Este en Ferrara, escribió Practica Canonica, una de sus obras más relevantes. En ella aparece el capítulo De balneis et thermis naturalibus omnibus Italiae, considerado uno de los primeros tratados dedicados a la balneoterapia, donde analiza las propiedades terapéuticas de las aguas minerales italianas y su aplicación en diferentes enfermedades.
Además, Savonarola realizó importantes aportaciones al tratamiento vascular al describir con detalle el uso de vendajes compresivos en la insuficiencia venosa crónica de las extremidades inferiores, destacando la importancia de aplicar la compresión desde la zona distal hacia la proximal, principio que continúa vigente en la actualidad.
Su obra representa un paso fundamental hacia una medicina más observacional y terapéutica, donde los recursos naturales y los agentes físicos comienzan a adquirir un papel protagonista en el cuidado de la salud.
*Cristóbal Méndez* fue uno de los médicos más destacados del Renacimiento español. Nacido en Lepe en 1500 Cristobal dedicó su vida al estudio de la relación entre el ejercicio físico y la salud tras graduarse en la Universidad de Salamanca en 1524.
Treinta años más tarde publica en Sevilla su obra más conocida, Libro del exercicio corporal y de sus prouechos, considerado por muchos autores como uno de los primeros tratados de medicina deportiva y un precedente de la fisioterapia moderna. Dividido en cuatro tratados, el libro analiza los beneficios del ejercicio para la salud, la forma correcta de realizarlo, la postura adecuada, sus objetivos y las condiciones más favorables para su práctica. Méndez defendía que la actividad física debía formar parte de un estilo de vida saludable y advertía de los efectos perjudiciales del sedentarismo.
Basándose en su experiencia clínica, pero recogiendo también parte del conocimiento médico medieval, destacó la importancia del ejercicio realizado de manera independiente a la actividad laboral, con una finalidad preventiva y terapéutica.
Su obra no sólo promovía el movimiento como herramienta para conservar la salud, sino que también describe estrategias para prevenir y tratar lesiones relacionadas con la actividad física. Dirigido especialmente a una sociedad acomodada acostumbrada al exceso y a la inactividad, su mensaje continúa siendo sorprendentemente actual: el ejercicio, correctamente dosificado, es una de las mejores medicinas para mantener el cuerpo sano.
*Girolamo Mercuriale* fue un médico, naturalista, filósofo y pedagogo italiano nacido en 1530 en la ciudad de Forli junto a los Alpes, considerado una de las figuras más importantes del Renacimiento italiano, destacando en el estudio del ejercicio físico. Formado en Filosofía y Medicina en Venecia, fue catedrático en la Universidad de Padua, médico del emperador Maximiliano II y hombre cercano a la familia Medici.
En 1569 publicó su obra De Arte Gymnastica, un tratado compuesto por seis libros en el que recupera el conocimiento de la gimnasia de la Antigüedad clásica y lo integra con los principios médicos de su época. Mercuriale defendió que el ejercicio era esencial para conservar la salud, pero destacó que debía adaptarse a las características individuales de cada persona, así como al momento y al entorno en el que se realizaba. Rechazó la idea de que una persona sana no necesitaba actividad física y subrayó el valor preventivo del movimiento.
Asimismo, defendió la moderación y criticó el exceso y la competitividad en la práctica deportiva, entendiendo el ejercicio no como una demostración de fuerza, sino como un recurso terapéutico y un elemento fundamental para alcanzar el equilibrio entre cuerpo y salud.
Su obra se considera uno de los primeros tratados médicos dedicados al ejercicio físico y un antecedente esencial de la medicina deportiva y la fisioterapia moderna.
*Andrés Piquer y Arrufat* fue uno de los médicos españoles más influyentes del siglo XVIII. Este valenciano de origen aragonés, nacido en Fórnoles en 1711, se formó en Filosofía y Medicina en la Universidad de Valencia, llegando a ser catedrático de Anatomía, médico de la Corte española con el rey Fernando VI, miembro del Real Tribunal del Protomedicato (la más alta institución que habilitaba las profesiones sanitarias en todo el Imperio español) y director de la Academia Médico-Matritense.
Interesado por las terapias naturales, Piquer estudió la influencia del aire sobre la salud, anticipando conceptos relacionados con la climatoterapia. Sin embargo, una de sus aportaciones más curiosas a la medicina fue su interés por las propiedades terapéuticas de los imanes, y por tanto precursor de la magnetoterapia. En una época en la que el magnetismo despertaba gran expectación científica, planteó que los campos magnéticos podían aliviar determinadas dolencias, convirtiéndose en uno de los primeros médicos españoles en describir la magnetoterapia desde una perspectiva terapéutica.
El trabajo de Pique, compendiado en su obra principal, la Física publicada en 1745, refleja el creciente interés del siglo XVIII por comprender cómo los agentes físicos podían utilizarse con fines de sanación, una inquietud que contribuyó al desarrollo posterior de la medicina física y la fisioterapia.
Una de las figuras más influyentes en los orígenes del ejercicio terapéutico en el siglo XVIII, *Clément-Joseph Tissot* estudió Medicina en la Facultad de Besançon. Su brillante carrera como médico y cirujano militar le valió importantes reconocimientos, entre ellos el nombramiento como miembro honorario de la Academia de Medicina y Cirugía de Viena en 1806, la Legión de Honor en 1809 y, años más tarde, el título de Caballero de la Legión de Honor.
Sin embargo, su mayor legado no fue militar, sino científico. En 1780 publicó Gymnastique Médicinale et Chirurgicale, una obra revolucionaria para su época. Mientras la práctica habitual recomendaba reposo prolongado, Tissot defendía la movilización precoz tras la cirugía, los cambios posturales para prevenir las úlceras por presión, los ejercicios respiratorios y la deambulación temprana de pacientes con hemiplejia tras un ictus.
Tissot sostenía que el ejercicio terapéutico sólo podía prescribirse de forma segura con un sólido conocimiento de la anatomía humana, una idea que sigue siendo un principio fundamental de la fisioterapia moderna. Junto con Philippe Pinel, estudió los movimientos presentes en las actividades de la vida diaria, tanto laborales como domésticas, sentando las bases de la terapia ocupacional. Sus propuestas también anticiparon conceptos actuales como la terapia recreativa y el deporte adaptado, consolidándose como uno de los grandes pioneros de la rehabilitación integral del paciente.