Es el período histórico de la civilización occidental comprendido entre el siglo V y el XV. Su inicio se sitúa en el año 476 con la caída del Imperio romano de Occidente y su fin, variable entre 1453 con la caída del Imperio bizantino y 1492 con el descubrimiento de América. Se divide en «Temprana o Alta Edad Media» y «Baja Edad Media».
Tras la caída de Roma, el mundo occidental se sumió en una época de oscurantismo. La salud era tratada por medio de medicina popular e interpretaciones sobrenaturales o religiosas.
En la Baja Edad Media, los monasterios fueron los lugares de recogida y transmisión de conocimientos al tiempo que se les permitía asumir la asistencia médica.
Hacia el siglo XII empezaron a fundarse universidades (Salerno, Bolonia, Reggio, Montpellier, París y Oxford) y hospitales. También a recoger y traducir textos griegos y árabes al latín en escuelas de traductores como la de Toledo o Granada.
En España, la primera universidad que se fundó fue la de Palencia en 1212.
El apunte de
**D. Manuel A. Valls Barberà**
*Profesor Jubilado de la Universidad de Valencia y primer Director Departamental de Fisioterapia en España*
La Universidad nace en la Edad Media y era distinta a las escuelas Monásticas o Catedralícias existentes durante el siglo XII, e incluso, con anterioridad.
En estas escuelas de los países del Norte de Europa, las licencias para enseñar las concedía el cancelario eclesiástico; mientras que en los del Sur, además de estas escuelas vinculadas a la Iglesia, cuando empezaron a formarse los primeros gremios o corporaciones de maestros, ellas mismas otorgaban libremente sus propias licencias sin necesidad de ninguna autorización civil o eclesiástica. En ambos casos las licencias solamente tenían un carácter local.
A finales del siglo XII, algunas escuelas tuvieron tanta importancia que traspasaron los límites locales. Por ejemplo: un Doctor por París o Bolonia podía enseñar en cualquier sitio.
Por lo tanto, la Universidad en su rudimentaria fase de desarrollo fue una espontánea combinación formada a imitación de los gremios, que tanta importancia adquirieron posteriormente durante el siglo XIII y sobre todo en el XIV.
En esta época, la palabra Universidad, deriva del vocablo medieval latino «Universitas», que servía para designar «cualquier comunidad o corporación, considerada en su aspecto colectivo». Concepto muy genérico que podía englobar a corporaciones sin ninguna relación con la transmisión del saber.
Alfonso X. Imagen extraída de la Real Academia de la Historia.
Cuando esa comunidad o corporación se dedicaba a la enseñanza, necesitaba la adición de otros términos que complementaran y matizaran el significado, y se decía: «Universitas Magistrorum et Scholarium «. Y es a mitad del siglo XIV, cuando la palabra «Universitas» empieza a emplearse sola, con el significado exclusivo de «Comunidad de Maestros y Discípulos», cuya existencia corporativa ahora sí debía ser reconocida y sancionada por la autoridad civil o eclesiástica o por ambas a la vez… (como ejemplo de este proceso tenemos la creación de la Universidad en Valencia)
No obstante, con el paso del tiempo la designación más usual de tales comunidades en la Edad Media fue el de «Studium Generale», centros de enseñanza a los cuales acudían escolares de todas partes.
¿Cómo se desarrolla la Universidad en España?
Se inicia en los primeros años del siglo XIII: en 1212 el rey Alfonso VIII de Castilla funda el «Estudio General de Palencia».
En 1215, Alfonso IX de León crea la Universidad de Salamanca. Su primer estatuto, «un privilegio concedido en 1242 por el rey D. Fernando III, es el primer documento universitario de España que se conserva».
A mitad del siglo XIII, se constituye el Estudio de Valladolid.
Seguidamente, en 1254, por privilegio del rey Alfonso X el Sabio se funda la Universidad de Sevilla.
Durante los últimos años del siglo XIII, data la fundación de la primera Universidad del Reino de Aragón; la Universidad de Lérida, promulgada por el rey Jaime II.
Conviene destacar que en su obra «Las siete partidas» Alfonso X el Sabio define la Universidad como: «Ayuntamiento de maestros e de escolares, que es fecho en cualquier lugar con voluntad de entendimiento e de aprender los saberes». Del capítulo XXXI, de la partida segunda, se inicia un esbozo de legislación indicando que: «los Estudios Generales deben ser establecidos por mandato del Papa, del Emperador o del Rey».
Con el desarrollo de las ciudades se empezaron a fundar hospitales especializados como el psiquiátrico de Valencia en 1409, auspiciado por el fraile de la Orden Mercedaria Juan Gilaberto Jofré.
Con las invasiones bárbaras, mientras que en la parte latina desaparecieron las ciencias clásicas, incluídas las sanitarias, en la parte griega u oriental perduraron hasta la conquista de Constantinopla por medio de médicos como Zenón de Chipre.
Durante el Califato de Bagdad, el islam medieval asumió e integró la sabiduría griega junto con algunos elementos de la ciencia clásica hindú e hizo aportaciones científicas importantes.
La cultura islámica fomentó la hidroterapia, el ejercicio terapéutico y la masoterapia por medio de los profesionales sanitarios. Se clasificaban en:
• El tabib: médico instruido
• El mutatabib: oficial sanitario y practicante de sangrías
• El mutashib y Mustasaf: cargo público que vigilaba la higiene de los baños públicos, mercados, etc.
Relación de autores de la Edad Media influyentes en la medicina física:
– **Pablo de Egina**. Ejerció la mecanoterapia y llegó a modificar el banco que Hipócrates usaba para recuperar funcionalmente la hipercifosis.
– **Arnau de Vilanova**
– **Guy de Chauliac**. Médico y cirujano cuya obra clásica «Chirurgia Magna», utilizó técnicas fisioterapéuticas como la poleoterapia.
– **Rhazes**. Científico islámico persa y director del primer gran hospital de Bagdad, recomendó el ejercicio terapéutico y los beneficios de los baños.
– **Ibn Sina o Avicena**
– **Abulcasis**. Científico cordobés que realizó indicaciones hidroterapéuticas y masoterápicas.
– **Ibn Wafid**. Noble de al-Andalus que escribió la primera obra monográfica sobre hidroterapia el»Tratado sobre baños»
– **Avenzoar**. Observador clínico que recomendaba la hidroterapia.
– **Averroes**
– **Maimónides**. Judío sefardí cordobés perseguido por los musulmanes que incorporó la terapia manual combinándola con la hidroterapia, plasmado en obras como «El régimen de salud».
**Averroes** nació en Córdoba en 1126. Filósofo, teólogo, jurista y médico, descendiente de una familia de origen muladí, este cordobés fue una de las grandes figuras intelectuales de la Edad Media. Defensor del pensamiento aristotélico, Averroes se enfrentó a algunas corrientes filosóficas y teológicas predominantes, destacando por su defensa de la razón como herramienta para comprender la naturaleza y el ser humano.
Influenciado por la tradición médica galénica, escribió entre 1153 y 1169 su obra Libro de las Generalidades de la Medicina o Kitab al-Kulliyyât al-Tibb. Se trata de un tratado organizado en siete libros que abordaban la anatomía, la salud, la enfermedad, la sintomatología, la farmacología, la higiene y la terapéutica.
En esta obra describe los beneficios de diferentes recursos terapéuticos que hoy forman parte del campo de la fisioterapia, como la termoterapia, la hidroterapia, la climatoterapia, la masoterapia y la cinesiterapia.
Averroes mostró además un profundo interés por la anatomía, defendiendo la práctica de la disección como una vía de conocimiento y llegando a afirmar que el estudio del cuerpo humano permitía apreciar la extraordinaria obra de la creación.
«Si los hombres ejercitan sus cuerpos con el movimiento y trabajan el tiempo adecuado no necesitarán ni médicos ni remedios»
*Avicena*
Con vocación por la Medicina a muy temprana edad, la curiosidad por el conocimiento le llevó a ser además político, astrónomo y filósofo árabe seguidor de Galeno de Pérgamo que escribió sobre Aritmética, Filosofía y Medicina.
Avicena, o Ibn Siná nació el 16 de agosto de 980 en Afshana y murió en 1037 durante una expedición a Hamadán.
Su obra «Canon de la Medicina» está considerada una de las más importantes de la historia de la Medicina. Constituye la culminación de la ciencia médica greco-árabe.
Se difundió por todo el Occidente cristiano gracias a la traducción al latín realizada por Gerardo de Cremona en la Escuela de traductores de Toledo en el siglo XII.
Dividida en 5 libros y escrita alrededor del año 1020, en ella se encuentra alojada su propia experiencia personal así como la medicina antigua y medieval persa y árabe, al igual que otros escritos de Galeno de Pérgamo, Sushruta y Charaka.
El Canon empieza explicando la importancia de saber las causas de la salud y de la enfermedad:
«La medicina es la ciencia por la que se conocen las disposiciones del cuerpo humano, en cuanto que tiene salud o se aparta de ella, para que se conserve en el primer caso o se recupere en el segundo…».
En el libro I, llamado Al-Kulliyat, hace referencias a los beneficios del ejercicio, mientras que en el libro III, sobre patologías y terapias, menciona la eficacia de la hidroterapia, la cinesiterapia y la terapia manual.
**Arnau de Vilanova**, gran referente de la Medicina en la Baja Edad Media, fundamentalmente en la segunda mitad del siglo XIII, aunque se desconoce su nacimiento exacto, está ligado a la Corona de Aragón y al Reino de Valencia.
Sabemos que se formó como clínico en la Escuela de Montpellier, llegando a ser médico de varios papas, y de los monarcas aragoneses Pedro III (el
Grande), Alfonso III (el Liberal) y Jaime II (el Justo).
Como pionero en la Fisioterapia, hay que destacar sus aportaciones en su famosa obra “Regimen sanitatis ad regem Aragonum”, donde recomienda el ejercicio físico (en el capítulo II) y da consejos posturales para el descanso (en el capítulo V).