El elenco de la Fisioterapia Contemporánea Valenciana comienza sin duda alguna con el
militar Francisco Amorós Ondeano (Valencia 1770-París 1848), pionero en la difusión del
ejercicio terapéutico en el sur de Europa.
Este polifacético militar valenciano, conocido como el coronel Amorós, también fue
pedagogo, funcionario y gimnasta.
Durante la invasión francesa a España, Amorós fue un entusiasta bonapartista, lo que
motivaría su posterior exilio a Francia, donde culminó su carrera.
En efecto, tras promover del Real Instituto Militar Pestalozziano de Madrid (1805-1808),
ambicioso proyecto social durante el reinado de Carlos IV e institución que pretendía ser un
ensayo para regenerar la educación en España siguiendo el ideario de Pestalozzi, en 1813
tuvo que refugiarse en Francia, donde publicó textos científicos, del que destacamos su
“Tratado de Educación Gimnástica y Moral” de gran fama en Europa. Asimismo, dirigió
diversos gimnasios militares y civiles.
Ya a comienzos del siglo XX debemos destacar la figura del médico y radiólogo Celedonio
Calatayud y Costa, nacido en Pedreguer en 1880, quien en 1905 inauguró un Instituto de
Electricidad Médica privado, fundando en 1912 la Revista Española de Electrología Médica y
Radiología. Podemos considerarlo por tanto un pionero de la electroterapia tanto en
Valencia como en España.
A mediados del siglo XX sobresale como iniciador de la rehabilitación médica valenciana, al
tiempo que dirige el inicio de los estudios reglados de Fisioterapia en 1957, el doctor Carlos
Caballé Lancry, que formaría a las primeras generaciones tanto de fisioterapeutas como de
médicos dedicados a la Terapia Física, en la Facultad de Medicina de Valencia. Un papel
similar tendrá en los años ochenta el doctor Francisco Gomar Guarner, primer catedrático
de Traumatología de España, quien dirigiría la primera Escuela Universitaria de Fisioterapia
española, precisamente arrancando en Valencia en 1983.
Pero los verdaderos protagonistas del inicio de la profesión serán pioneros de la talla del
alicantino José Llopis Díez, fundador y primer presidente de la Asociación española de
Fisioterapeutas (AEF) en 1969; el también alicantino Manuel Correas Brotons, que formó
parte de la primera promoción de enfermeros especializados en Fisioterapia en Madrid
(1957-59) así como muy activo toda su vida en el desarrollo clínico e investigador de la
Terapia Física; y los valencianos Joaquín Montenegro Guarro, cofundador vicepresidente
inicial de la AEF, y Manuel López Cuesta, formado en la segunda promoción valenciana de
fisioterapeutas (1958-1960) en el citado centro dirigido por Caballé, y muy activo en la
divulgación de la Fisioterapia, ganando el primer certamen cinematográfico de Fisioterapia
con motivo del Segundo Congreso Nacional, celebrado en Valencia, una vez más ciudad
pionera en esta profesión.
Las siguientes generaciones, formadas mayoritariamente en la escuela valenciana, fueron
muy activos en la acción corporativa y reivindicativa, como los castellonenses Manuel
Granell Galarreta y Antonio Font Parra, el alicantino Vicente Toledo Pérez y los valencianos
José Francisco Meliá Oliva y Pedro Rosado Calatayud, ambos asimismo pioneros docentes
en la incorporación universitaria de la Fisioterapia como carrera independiente desde los
años ochenta, al igual que Manuel Valls Barberá, Felipe Querol Fuentes y Celedonia Igual
Camacho.
El siglo XXI está contemplando la expansión y madurez de la Fisioterapia en toda la
Comunidad Valenciana, desde donde sigue siendo un referente nacional en múltiples
campos.
A nivel corporativo, el Colegio Oficial de Fisioterapeutas surgió en esta comunidad
coincidiendo con el nacimiento del nuevo milenio, de la mano de un puñado de
fisioterapeutas unidos en el año 2000, y no será hasta el 2014 cuando asiente sus bases
actuales, dirigido desde entonces por Josep Benítez Martínez.